KANT VIDA DOCTRINA ERNST CASSIRER PDF

Schriften, ed. III, pp. Por lo que se refiere a los padres de Kant, apenas sabemos acerca de ellos ms que lo poco que su hijo nos cuenta en los escasos recuerdos de su niez. Todo parece indicar que la imagen de la madre se grab en su espritu con rasgos ms profundos que la figura del padre. La perdi cuando tena catorce aos, pero todava siendo un anciano habla de ella con profundo amor y viva emocin; tena la clara conciencia de haber recibido a travs de ella las primeras influencias espirituales que habran de ser decisivas para toda su concepcin de la vida y para su modo de vivir. Con Schultz, el predicador, aparece en el horizonte de la vida de Kant un hombre llamado a adquirir una importancia decisiva en toda su formacin juvenil.

Author:Fegor Tygobei
Country:Benin
Language:English (Spanish)
Genre:Literature
Published (Last):3 September 2005
Pages:283
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Schriften, ed. III, pp. Por lo que se refiere a los padres de Kant, apenas sabemos acerca de ellos ms que lo poco que su hijo nos cuenta en los escasos recuerdos de su niez.

Todo parece indicar que la imagen de la madre se grab en su espritu con rasgos ms profundos que la figura del padre. La perdi cuando tena catorce aos, pero todava siendo un anciano habla de ella con profundo amor y viva emocin; tena la clara conciencia de haber recibido a travs de ella las primeras influencias espirituales que habran de ser decisivas para toda su concepcin de la vida y para su modo de vivir.

Con Schultz, el predicador, aparece en el horizonte de la vida de Kant un hombre llamado a adquirir una importancia decisiva en toda su formacin juvenil.

Por su orientacin religiosa fundamental, Schultz se mova, lo mismo que los padres del filsofo, dentro de los crculos del pietismo; pero se hallaba al mismo iempo, como discpulo que haba sido de Wolff y tenido al parecer en gran estima por ste, profundamente familiarizado con el contenido de la filosofa alemana de su tiempo y, por tanto, con las tendencias de la cultura profana en general.

En el otoo de , cuando tena ocho aos, ingres Kant en el Collegium Fridericianum, de cuya direccin se hizo cargo Schultz al ao siguiente. No cabe duda de que esta escuela slo le ofreci un alimento de orden material y que, incluso desde este punto de vista, fu muy poco lo que pudo brindarle. La enseanza que se daba en esta clase de escuelas se orientaba casi exclusivamente hacia el conocimiento y el empleo cumplido del latn.

Todava en se record en los establecimientos de enseanza de la Pomerania una antigua ordenanza eclesistica de en que se prohiba expresamente el empleo del alemn durante las horas de clase: "los preceptores debern hablar con los alumnos en todo momento en latn y no en alemn, ya que esta lengua, ligera de por s, es para los nios entorpecedora y perjudicial". La instruccin gramtico-filolgica era el verdadero eje de la enseanza en ambos establecimientos, pues aunque figuraban en los planes de estudios la matemtica y la lgica, slo se las enseaba del modo ms superficial; las ciencias naturales, la historia y la geografa brillaban casi totalmente por su ausencia.

I, pp. La escuela no acert, pues, a alumbrar las dotes originarias y ms peculiares de nuestro filsofo: lo nico que sus amigos juveniles, que crean atisbar en l los rasgos de la futura grandeza, vieron en el Kant de aquellos aos, o creyeron ver, fu un gran fillogo en ciernes.

Y, en efecto, todo lo que la escuela le di como verdadera parte integrante de la que habra de ser su cultura espiritual, fu aquella devocin por los autores latinos y aquel conocimiento preciso de ellos que habra de conservar hasta en sus ltimos aos; en cambio, apenas se le contagi nada, al parecer, del espritu del griego, que en el Colegio Fridericiano se enseaba exclusivamente a la vista del Nuevo Testamento.

Los primeros recuerdos de infancia y juventud de la mayora de los grandes hombres irradian un peculiar resplandor que parece iluminarlos desde dentro, aun en los casos en que su juventud discurre bajo el signo de la penuria y de la dura coaccin exterior.

Es el encanto que suelen presentar, principalmente, los recuerdos de juventud de los grandes artistas. Kant, cuando ms tarde vuelve la mirada sobre ella, no la ve envuelta en la luz de la fantasa ni en la idealidad del recuerdo, sino que ve en ella, con el juicio del intelecto ya maduro, simplemente una poca de falta de madurez intelectual y de falta de libertad moral.

Y aunque ms tarde se asimil muchas de las ideas tericas fundamentales de Rousseau, nunca lleg a palpjtar en l el sentimiento de la infancia y de la juventud que vive en el autor francs. Rink cita una frase de Kant, muy caracterstica a este respecto: la de que, quien siendo un hombre, sienta nostalgia de los aos de la infancia es que no ha salido en realidad de ella. Y an es ms significativo y elocuente lo que cuenta Hippel, su bigrafo, cuando nos dice que este hombre, tan retrado para todo lo que fuese dar rienda suelta a sus afectos o emociones, sola decir que se senta todava presa de terror y de angustia cuando Cf.

Y el factor decisivo en ella no debieron de ser precisamente la penuria material, los esfuerzos y las privaciones impuestos por su situacin, pues estas condiciones de vida las conoci a lo largo de toda ella y las soport siempre con tal dulzura y naturalidad, que casi le asombraba y le molestaba ver a otros hablar ms tarde de ellas.

El valor de la vida, medido por la suma del placer, es "inferior a cero": en esta apreciacin no se encierra solamente un teorema suelto de la teora kantiana, sino algo que es, en rigor, el lema de su concepcin del mundo y de su modo de entender y practicar la vida.

La meta de esta vida no fu nunca, ya desde sus primeros aos, la consecucin de la "dicha", sino otra muy distinta: la independencia de pensamiento y la independencia de voluntad. En este punto precisamente es donde se revela la disciplina espiritual a que se ve sometida la juventud de nuestro filsofo. Esta disciplina no se contenta con el cumplimiento objetivo de determinados preceptos y deberes, sino qu tiende a posesionarse del hombre en su totalidad, de sus intenciones y convicciones, de su voluntad y de sus sentimientos.

El pietismo ejerca incansable e implacablemente esta vigilancia sobre el "corazn". Ninguna emocin, ningn movimiento interior, por escondidos que estuviesen, podan escapar a su ojo vigilante, a su meticulosa fiscalizacin.

Todava a la vuelta de treinta aos habla David Ruhnken, siendo ya famoso profesor de filologa en la universidad de Leiden, recordando los aos en que estuvo en el Fridericiarmm en unin de Kant, de la "disciplina pedantesca y sombra de los fanticos" que atormentaron en la escuela la vida de los dos. Para convencerse de lo fundado de este juicio, basta con echar un vistazo a los planes de estudios de aquel colegio, plagados de rezos y ejercicios piadosos, de prcticas devotas, sermones y actos de catequesis.

Esto imprima a la enseanza no slo su sello moral, 7 Biografa de Hippel, Gotha, , p. Ruhnken a Kant, 10 de marzo de ix, Si queremos formarnos una idea clara de cul era el espritu de esta enseanza, tenemos que completar las escasas noticias que poseemos acerca del rgimen de estudios del Colegio Fridericiano con los mltiples y caractersticos testimonios que nos hablan del incremento y el desarrollo del espritu pietista en Alemania.

En realidad, las diferencias individuales pesan poco desde este punto de vista, pues el destino del pietismo consiste precisamente en que, tendiendo en sus orgenes pura y exclusivamente a vivificar una religiosidad personal de carcter interior, va degenerando con el tiempo en un patrn mecnico, de orden general. Lo que los diversos individuos cuentan acerca de su conversin asume poco a poco los rasgos de un esquema fijo y permanente, que se repite una y otra vez, con ligeras variantes.

Y este esquema va convirtindose cada vez ms marcadamente en condicin para la salvacin del hombre: una de las corresponsales de Susanne von Kletenberg echa de menos en la naturaleza verdadera y profundamente religiosa de esta mujer la "lucha expiatoria formal", sin la cual la transformacin interior es siempre, por fuerza, discutible y dudosa.

Apenas es posible abrir una biografa de esta poca en que no se encuentre por todas partes el rastro de la tcnica pietista. No se halla bajo su influencia solamente la educacin teolgica general de la juventud como con caracteres tan vivos e impresionantes la pinta, por ejemplo, Semler en su biografa, sino que incluso hombres como Albrecht von Haller, que personifican la cultura alemana de la poca en toda su extensin y con todo su contenido, hubieron de luchar en vano durante la vida entera por desembarazarse de este tipo de educacin.

Vase sobre la historia del pietismo en general RitschI, Geschichte des Pietismus, 2 vols. Biedermann, DeutschlanJ im achtzehnten Jahrhundert, t. Parte I. Ya en la mente del muchacho y del joven va preparndose la separacin que ser ms tarde uno de los rasgos fundamentales caractersticos del sistema: la separacin entre el sentido tico de la religin y todas sus formas y modalidades puramente externas, tales como se manifiestan en el dogma y en el rito. Esta separacin no entraaba todava una apreciacin abstracta, elevada al plano de los conceptos, sino un simple sentimiento, que iba afianzndose ms y ms en l al comparar entre s y ponderar las dos formas de religiosidad que se ofrecan ante su vista en la casa de sus padres y en el rgimen escolar del Colegio Fridericiano.

Los juicios formulados ms tarde por Kant acerca del pietismo presentan a primera vista, cuando se los coteja entre s en su aspecto puramente externo, un carcter notablemente dual y contradictorio; pero adquieren un sentido armnico tan pronto como nos damos cuenta de que el filsofo tiene presentes, al emitir estos juicios, dos tipos completamente distintos de ideologa y de vida pietistas.

El primero de ellos, aquel que ve materializado en la casa de sus padres, encuentra su respeto y su aprobacin, aun cuando sus propias concepciones se sobrepongan interiormente a l. Dgase lo que se quiera del pietismo, es indiscutible que las gentes que lo tomaban en serio se destacaban como gentes dignas de ser veneradas. Posean lo ms alto que puede poseer el hombre: aquel sosiego, aquella alegra, aquella paz interior que ninguna pasin del mundo es capaz de alterar. Ninguna penuria, ninguna persecucin, ningn revs las arrastraba al malhumor, ningn litigio era capaz de incitarlas a la clera o a la hostilidad.

En una palabra, hasta el simple observador se senta movido involuntariamente al respeto. No slo rechazaba refirindose de un modo expreso a Kaller todo lo que fuese torturarse a s mismo con la diseccin de la propia vida psquica, por entender que era el camino derecho "para caer a fuerza de aturdimiento en una pretendida inspiracin de lo alto Conocido es su juicio sobre la carencia de valor de la oracin, expuesto por l en conversaciones personales y en sus obras, y donde quiera que lo expresa creemos ver vibrar en este juicio una emocin mal contenida, en la que parece percibirse todava un eco del amargo recuerdo que la "fantica disciplina" de sus aos juveniles haba dejado en l.

Este juicio descansa, evidentemente, en un sentimiento certero; sin embargo, slo se destaca en l, unilateralmente, el aspecto negativo de la relacin.

La pugna a que aqu se ve arrastrado Kant representa, al mismo tiempo, la primera escuela y la escuela determinante de su carcter y de su voluntad; y al resolver el pleito partiendo de su talante y de su concepcin de la vida, sienta a la par uno de los rasgos fundamentales de su personalidad y de su trayectoria futura. Con los primeros aos universitarios de Kant a juzgar por las escasas noticias que de ellos se han conservado ocurre, sobre poco ms o menos, lo mismo que con sus aos escolares: su significacin se cifra ms en esta direccin de la formacin de la voluntad que en los conocimientos que el futuro filsofo pudo adquirir durante ellos en la marcha regular de los cursos y las enseanzas.

En esta poca el rgimen universitario de Prusia no se diferencia an esencialmente del rgimen escolar. En pleno ao de , bajo el reinado de Federico el Grande, se dict para los profesores de la universidad de Knigsberg un decreto ministerial por el que se prohiba expresamente la libre organizacin de la enseanza acadmica y se ordenaba que los docentes se ajustasen estrechamente a un determinado libro de texto; el peor de los compendios, decase, era mejor, indudablemente, que el no tener ninguno.

Los profesores podan, si su sabidura se lo permita, corregir y mejorar el texto del autor que tomaran como base, pero mientos divinos. Pues el creer que la religin no es sino una especie de manera de conseguir el favor del Ser supremo, de adularlo, de tal modo que los hombres slo se distinguen los unos de los otros, en este respecto, por las diferencias de sus opiniones en cuanto al modo que a Dios pueda serle ms agradable, es una quimera que, lo mismo si descansa sobre normas estatutarias que si se halla al margen de ellas, hace segura toda intencin moral y la pone en tela de juicio, desde el momento en que admite, aparte de la buena conducta, otras posibilidades como medio de captarse los favores del Ser supremo, considerndose con eso relevado el hombre del deber de vigilar cuidadosamente su conducta y teniendo siempre a mano un subterfugio seguro, para caso de necesidad" Carta a Wolke, 28 de marzo de ; ix, Adems, el orden de los estudios hallbase meticulosamente prescrito para cada carrera y se haca especial hincapi en que los profesores sometiesen a sus alumnos a exmenes regulares, "tanto para comprobar cmo haban entendido las enseanzas como para estimular su celo y su atencin y conocer as a los capaces y a los aplicados".

Y Kant, que fiel a uno de los rasgos fundamentales de su carcter sola someterse dcilmente al orden externo de la vida, tal como lo encontraba implantado, y atenerse a l, no parece haber traspasado en principio, por lo menos con la conciencia de ello, aquellas rigurosas fronteras. Pero s las infringi de vez en cuando, desde el primer momento, de un modo involuntario y por ello mismo ms elocuente. Ms tarde, siendo docente, habra de sobreponerse al patrn universitario establecido el decreto ministerial que citbamos ms arriba excepta expresamente al seor profesor Kant y a su curso de Geografa Fsica, habida cuenta de que an no exista un buen libro de texto sobre esta materia, y ya siendo estudiante, a los diecisiete aos, da pruebas de una temprana independencia de espritu en el modo de trazar y organizar sus planes de estudios.

La "eleccin de facultad" segua siendo, en el rgimen universitario de aquel entonces, una especie de tpico general, que en Prusia por ejemplo acababa de ser confirmado como norma por un decreto de Federico Guillermo I, dado el 25 de octubre de Ni puede darse tampoco por bueno el argumento de que desean cursar exclusivamente la filosofa o una parte de ella, sino que cada cual debe escoger una 15 Cf.

Arnoldt, Historie der Knigsberger Universitt

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Kant: vida y doctrina

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